jueves, 20 de marzo de 2008

Un viaje inolvidable .


Por Diego Aszenberg.

Días antes a nuestro viaje pensaba; ¿que iba a sentir al pisar la tierra de Israel? .
Una vez allí todo lo que imaginé no alcanzó a mi sentimiento.
Llegar a Israel fue llegar a mi casa, a mi tierra, a mi tradición, a mis raíces.Compartir esta experiencia con chicos de otras escuelas fue muy enriquecedor, compartimos salidas, almuerzos e intercambiamos opiniones.
Lo más emocionante fue abrir mis ojos frente al kotel, en ese momento sentí un escalofrió en mi cuerpo por haber llegado al lugar que siempre quise conocer.
Todo lo que estudié en los libros sobre Israel se hizo realidad.
Después de visitar Yad Vashem estoy convencido que nuestro pueblo no debe nunca perder la memoria. Me impresionó su construcción y el final del recorrido donde vimos reflejadas las victimas del holocausto, victimas de la injusticia y la locura del ser humano. Luego, salir del museo y encontrarnos con un mirador de toda Jerusalem me hizo sentir que el pueblo judío siempre sale adelante.
Conocer el Mar Muerto, subir a Metzadá, pasear en camello con los beduinos, visitar la plaza de Itzjak Rabin; símbolo de la paz para todo el mundo, visitar Tel-Aviv, el kibutz y el Golan fueron experiencias que jamás olvidaré, las bajas temperaturas del lugar, no se sintieron frente a tanta emoción.
Haber participado del proyecto jail fue para mi un orgullo, no dejaré de agradecer al scholem y a las instituciones que permiten año tras año que cada uno de nosotros podamos conocer nuestra tierra.
Es mi deseo que cada año puedan viajar más chicos y vivir la experiencia que yo tuve.
Agradezco a Ruty quien nos acompañó y estuvo con nosotros en todo momento.
Gracias al scholem nuevamente a la dirección que año tras año proponen y luchan para que este viaje se realice.
También a los jaialim que nos cuidaron todo el viaje, a los madrijim y a los guías que hicieron de nuestro viaje una experiencia INOLVIDABLE.