



Está instalado en la sociedad el convencimiento que la educación secundaria atraviesa una crisis que vislumbramos como terminal.
Sin embargo, no hay consenso sobre la naturaleza de sus causas y en consecuencia qué medidas hay que tomar para revertir esta situación.
Son muchos los autores expertos que han escrito al respecto señalando que la raíz de nuestros males, en este tema, radica en que aún el sistema de educación media esta asentado sobre paradigmas que fueron los que guiaron su nacimiento allá lejos en el siglo XIX, en circunstancias que convergían los intereses de los grandes grupos de inmigrantes ansiosos de que sus hijos tuvieran un ascenso en el reconocimiento social y el estado necesitado de generar una nueva identidad propia para el país.
Así nació una escuela secundaria, en buena parte elitista, homogeneizante, con fuertes componentes autoritarios, conceptos fuertemente enraizados en los conceptos pedagógicos vigentes en la época.
Una corriente de opinión, vinculada con la actitud de los adultos frente a la rebeldía y transgresiones de los adolescentes, insiste con la aplicación de más severas sanciones para frenar y contener sus actitudes confrontativas, reinstalando la aplicación de amonestaciones acumulativas que pueden culminar con la expulsión.
En mi opinión, considero que la sanción de las transgresiones no debe tomarse como un castigo o venganza por la violación de las reglas que rigen la convivencia escolar. Amonestar es, como la palabra lo indica, advertir acerca de la transgresión y así debe a mi juicio ser utilizado.
En segundo término, creo inconveniente utilizar sanciones académicas –como es el caso de tener que rendir examen de todas las asignaturas- para tratar cuestiones de conducta. Un ejemplo cotidiano de esto es la conocida frase: “si no se callan, les pongo un 1”.
¿Significa esto que nada hay para hacer frente a distintos actos y expresiones –en algunos casos incluso violentos- de los estudiantes, cuando transgreden las normas de funcionamiento establecidas en la escuela?
De ningún modo. Si pensamos en tareas de prevención y en el sentido pedagógico de las sanciones, podremos empezar a transitar el camino para intentar resolver estos problemas, aun sin la certeza de que podamos solucionarlos.
Es necesario alejar la posibilidad de la pérdida de la regularidad, pues así como los padres no pueden pensar en echar a su hijo de la casa, la escuela tampoco debe considerarla una alternativa.
Sobre la base de este principio, muchas son las acciones que pueden encaminar la generación de vínculos saludables de convivencia entre los alumnos y los adultos en el ámbito escolar.
La discusión conjunta de un Reglamento de Convivencia por parte de toda la comunidad educativa es un primer paso en este sentido. Se ha objetado muchas veces que los adolescentes no están en condiciones de contribuir a la elaboración de estas normas. Sin embargo, la experiencia indica no sólo que sus aportes resultan valiosos y acordes con la etapa de la vida por la que transitan, sino que esta participación permite que la sientan la Ley de la escuela y como tal la respeten. Ocurre también que la transgredan, pero en tal caso son conscientes de esto, lo que no constituye un dato menor a la hora de recibir –y entender- las sanciones. La constitución de Consejos de Convivencia en los que puedan ser discutidas y apeladas las sanciones es también un hecho de significación.
Insistimos en señalar que la sanción no debe constituir un acto disciplinario sino que debe tener un sentido pedagógico, es decir, debe ser utilizada para enseñar en el marco de normas consensuadas. La fundamentación escrita de dicha sanción –independientemente del nombre que se le dé- es importante: es necesario que quede claro para el estudiante porqué se lo sanciona; tan importante como esto es el descargo, también escrito, por parte del alumno, lo que le da la posibilidad de reflexionar acerca de lo ocurrido. En la mayoría de los casos, los chicos reconocen la falta, intentan justificarla y afirman “no lo volveré a hacer”... aunque pocas veces lo cumplen.
Es importante que docentes y adultos en su relación con los adolescentes indaguen acerca de las causas de determinadas conductas y busquen incansablemente formas y mecanismos para cambiar las que resultan inadecuadas para la convivencia y para su propio desarrollo.
Esto no significa desconocer la necesidad de los límites; cuando éstos se explican y se sostienen en el tiempo, son generalmente aceptados. Pero debe quedar claro que el límite es dentro de la escuela y no la amenaza con la posibilidad concreta del afuera. La expulsión significa “sacarnos el problema de encima” y que otro (la familia, otra escuela, otra institución, o nadie) se haga cargo.
El vínculo entre adultos y alumnos debe establecerse sobre la base de cuatro pilares: la comprensión, la solidaridad, la contención y el afecto, todos ellos de similar importancia.
La comprensión es la cualidad que nos permite entender actitudes, lenguaje, cultura e historia personal de cada adolescente y, en consecuencia, evaluar lo más acertadamente posible las razones que guían sus actos.
El eje de la contención tiene dos vertientes: una se refiere a situaciones grupales o individuales que requieren el acompañamiento de la escuela. En este caso es imprescindible que el estudiante sepa que hay oídos dispuestos a escuchar y corazón para entender y acompañar. La otra vertiente en materia de contención se refiere a la presencia de límites aceptados y previamente consensuados, a los que ya nos hemos referido.
En cuanto al pilar solidario, entendemos que en todo el proceso de aprendizaje deben estar presentes teórica y prácticamente estos conceptos, que alejan a los jóvenes de la concepción egoísta que los principios del mercado han internalizado en la cultura colectiva.
Finalmente, el afecto. Es el vínculo profundo entre la institución con los alumnos. No me refiero a las expresiones superficiales con que muchos adultos expresamos el cariño –que cuando no reflejan un sentimiento genuino son rápidamente detectadas por los jóvenes- sino a un afecto sincero y profundo, que no excluye en ocasiones el enojo, pero en el que prima la entrega y la sinceridad, y compromiso real con cada joven en tanto ser humano valioso y único.
Esto nos lleva también a abordar el tema de la autoridad, concepto tan cuestionado: “ya no hay autoridad”, “los alumnos no respetan a sus maestros” y otras expresiones que solemos leer y escuchar. No es intención de este artículo profundizar en esta cuestión de implicancias tan complejas; podemos decir, sin embargo, que la autoridad reside en tratar de entender y actuar en consecuencia, y dar ejemplo con nuestras actitudes como adultos dentro y fuera de la escuela.
Este año en que se cumple el 93 aniversario de la reforma universitaria de 1918, resulta oportuno recordar un párrafo del Manifiesto liminar de los jóvenes cordobeses:
“...La autoridad en un hogar de estudiantes no se ejercita mandando, sino sugiriendo y amando: enseñando. Si no existe una vinculación espiritual entre el que enseña y el
que aprende, toda enseñanza es hostil y por consiguiente infecunda. Toda la educación es una larga obra de amor a los que aprenden. Fundar la garantía de una paz fecunda en el artículo conminatorio de un reglamento o de un estatuto es, en todo caso, amparar un régimen cuartelario, pero no una labor de ciencia. Mantener la actual relación de gobernantes a gobernados es agitar el fermento de futuros trastornos. Las almas de los jóvenes deben ser movidas por fuerzas espirituales...”
Trabajemos entonces en consensuar normas de convivencia con nuestros estudiantes para que la educación esté basada sobre el respeto mutuo y no sobre el dispositivo de vigilar y castigar.
Abraham Leonardo Gak
Profesor Honorario de la
Universidad de Buenos Aires
En el marco del Taller de Judaísmo Contemporáneo “Shoa”, recibimos la visita de
Eugenia le dijo a nuestros estudiantes: “Sin memoria no tenemos presente, futuro, ni esperanza Quisiera que cada uno de ustedes sean las otras voces que a partir de hoy transmitan nuestra historia, nuestro testimonio. Quisiera que ustedes sean los que repitan a través de los mares, los ríos, las montañas, nuestro padecimiento. Quisiera la promesa de vuestro compromiso con nuestra causa y la lucha contra
Eugenia Unger nació en 1926 en Varsovia (Polonia). Tenía 13 años cuando estalló
Vean las fotos y el video con parte de su testimonio
Planificar lo que se va a decir, cómo hacerlo, informar sobre las noticias mas recientes del colegio, y debatir temas de la actualidad será parte de los contenidos del programa.
Yablonovsky Ilana
Trebliner Naiara
Cosin Iván
Serber Gimena
Polvere Laila
Srur Dominique
Herszman Mainardi, Ángeles
Popper Denise
Laster Fabián
Farrall Juan
Bregman Leila
Kirschner Diego
Schutzer Florencia
Babay Cecilia
Blumberg Alan
Feigelmüller Lucas
Rapoport Julieta
Edelsztein Lucas
Cosin Hernan
Rozán Eric
Les deseamos mucha suerte en la próxima ronda y los felicitamos por el esfuerzo y la dedicación invertida.
El profesor Federico Avellaneda acompaña y prepara a los estudiantes en este proyecto.
Débora Winograd, estudiante de 5º año escribió el siguiente texto reclamando justicia a un mes del aniversario al atentado a
Cada año suena en nuestros oídos el recuerdo sin condena a los culpables de semejante horror.
Soy una adolescente que apuesta a la vida, a la verdad y al juicio y al castigo. A los que cometieron semejante sacrilegio les hablo:
¿Cómo pudieron dejar tantos huérfanos y también infinidad de familias sin hijos?
¿Cómo pudieron sembrar tanta tristeza en nuestros corazones?
Estamos sin resignación. Quiero creer en los gobiernos, creer en la imparcialidad pero se me hace difícil. Solo se escucha en el dolor el grito de “JUSTICIA” y el Shofar lo demuestra con su sonido tan agudo que se nos mete hasta en la profundidad del alma.
Mi deseo es señores hacedores de justicia con los ojos tapados: ¿Cuándo podremos enterrar a nuestros muertos?, con la tranquilidad del deber cumplido, ¿cuándo podemos decir que el Poder Ejecutivo cumplió con su deber?
Tanto gobiernos pasaron, no los quiero ni nombrar, todos prometieron encontrar a los culpables, hubo pistas que se diluyeron con el tiempo y perdieron toda posibilidad de hallar el camino correcto.
Hemos perdido la credibilidad en los que en cada acto de recuerdo de este atentado están a nuestro lado. Solo queremos dejar de hipotecar nuestras lágrimas cada año, hay solo palabras y más palabras, necesitamos hechos, necesitamos verdades, necesitamos poder vivir sabiendo quienes fueron los artífices de ese terrible 18 de Julio.
Yo estoy aquí frente a ustedes dando mi testimonio que quisiera que sea la que encienda la luz de la esperanza, sobre aquellos que nos deben todavía el saber quienes fueron los que perpetraron este terrible atentado.
Estas palabras son para cada una de las personas con nombre y apellido que ya no están con nosotros, pero que jamás olvidaremos.
En el marco del proyecto de práctica solidaria de 1º a 5º año recibimos la visita de Jaim Gromazin, fundador “Del Leoncito Dan”, quien nos relató cómo se creo la fundación y cuales son sus objetivos, en memoria de su hijo Dan Z´L
Entre los proyectos que nuestros estudiantes van a participar se encuentran el festejo colectivo de los chicos de un barrio muy humilde de Alejandro Korn, preparando los regalos y la animación de la fiesta.
Están todos invitados a participar!
Vean las fotos
“Revolución” significa la modificación brusca de un escenario político, pero hace referencia con más fuerza al inicio de una nueva etapa histórica, en la cual se expone en primer plano la lucha por obtener legitimidad, consenso, aceptación.
En el caso de nuestra Revolución de Mayo de 1810, lo que buscaban sus líderes era la legitimidad de un nuevo gobierno que, por primera vez, no dependía de las decisiones de
Este corte brutal con la sociedad colonial partía entonces de un principio: la ilegitimidad de toda la historia anterior a
Pese a la existencia de diferencias internas, entre los grupos más moderados y los más radicalizados, esta idea no toleraba discusiones.
Si en algo se opondría la nueva etapa a la anterior, sería justamente en la búsqueda de legitimidad a partir de la libertad y la participación del Pueblo en la construcción de su propio destino. .
Las formas diversas en las que aquella historia ha llegado hasta nuestros días nos convoca permanentemente a revisar su significado, el modo en que nos fueron presentados los hechos y los protagonistas. Estas tradiciones se acentuaron en momentos claves como los festejos del Centenario, en 1910, y del Bicentenario.
Una de esas formas de transmisión de
He aprendido que después de tanto tiempo de esfuerzo y voluntad, de haber sido participe de estudiar cinco años en el secundario Scholem Aleijem, descubrí que toda la enseñanza que obtuve dentro de MI secundario me fue de gran ayuda para los estudios universitarios que estoy cursando, ya que el colegio tiene profesores de un gran alto prestigio, que realmente exigen que demostremos todo nuestro potencial frente a las distintas materias que cursamos, tanto en Matemática, con Eduardo Saslavsky a la cabeza, dándonos muchos ejercicios en la evaluación y él siempre teniendo confianza en nosotros diciendo que somos capaces de resolverlo.
Federico Avellaneda en Física de 4° año optando por darnos Física del CBC, para exigir nuestro máximo potencial, poniendo al colegio en un nivel académico de alto prestigio, ya que el profesor toma una decisión por nosotros de sacar lo máximo, más allá de lo que digamos pero después con el tiempo uno se da cuenta que lo que los profesores te están brindando es un futuro para tu vida, y que progresemos constantemente.
Pero sin olvidar a los otros profesores Pragia, Mirta, Graciela, Sandra N. ,Sandra G., ,Sandra L, Claudia, Jana, Jaia, Zehava, Iaacov, Gustavo, Angie, Mariana ,Laura, Andrés, Maia, Tamara, Pablo, Daniela, Juan Matías, Javier, Ariel, Marcela, Ruthy, Mario, Javiva, Carolina, Charly, Melina, me ha sido de gran ayuda para mi vida, sus materias y consejos, y como siempre digo “ aprender algo nuevo nunca está de más…”
Muchísimas gracias a todos.
Brian Thomas Poczynski